Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar 

 

“Conocerás la verdad, y la verdad te hará libre” -Biblia, Juan 8:32-

(Paradójica inscripción en mármol ubicada a la entrada de la sede central de la CIA).

Numerosos autores, periodistas e investigadores han perseguido recurrentemente el sueño de descubrir aspectos ocultos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense.

No es esta mi intención. En este reporte solamente intentaré exponer, poner en claro, la dimensión que posee el servicio secreto más poderoso del planeta.

La CIA fue fundada el 18/09/1947 por el presidente Harry S. Truman. Apenas dos años después –en 1949- se le otorgaron poderes especiales para investigar sin necesidad de autorización judicial, expedientes administrativos y judiciales. Su sede está ubicada en Langley, Virginia, y su personal se calcula en 20.000 empleados. Su presupuesto anual se estima en 10.000 millones de dólares, aunque esta cifra hay que tomarla con extrema precaución porque como es sabido  los gastos “extras” son moneda corriente en este organismo. Su director actual es Leon Panetta.

La CIA desde su creación hasta ahora tuvo diferentes objetivos:

– En primer lugar su objeto de creación fue la de evitar la expansión del enemigo comunista durante la época de la Guerra Fría.

– Después de la caída del muro de Berlín su objeto era la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado en el exterior.

– Desde el 11 de septiembre de 2001 hasta la actualidad el objetivo prioritario consiste en combatir con todos los medios a su alcance la agrupación islámica Al Qaeda (cuyo líder es Osama Bin Laden).

Esto en teoría. Misiones encubiertas realizó en cantidad, pero no se explicitan.

Ahora bien, en el año 2006 organizaciones pro Derechos Humanos como Amnistía Internacional acusaron a la CIA de utilizar aeropuertos europeos para transportar presos a sus centros de detención,  y de tener múltiples cárceles ilegales secretas por toda Europa donde diversas personas estarían siendo torturadas. En la misma línea esta organización ha denunciado la tolerancia o colaboración táctica de varios gobiernos como Hungría, España o Suecia. Un informe del Parlamento Europeo confirmó en 2006 que la CIA ha sido “directamente responsable del rapto, el traslado, el secuestro y la detención de sospechosos de terrorismo” en Europa.  En ese mismo año, tras la revelación del presidente George Bush de que existen efectivamente centros secretos de detención de la CIA para sospechosos de terrorismo, los eurodiputados solicitaron que se aclarase la posible implicación de gobiernos de la Unión Europea (UE) en la detención y traslado de los prisioneros por parte de la CIA, así como si existían prisiones de este tipo en territorio comunitario. []Finalmente, en 2007, Dick Marty, el senador suizo que investigaba desde el Consejo de Europa las actividades ilegales de la CIA tras los atentados del 11-S, emitió su segundo informe sobre el tema, en el que se daba por probado que Polonia y Rumania habían albergado centros ilegales de detención de la agencia estadounidense de inteligencia entre 2003 y 2005, donde presuntos terroristas islámicos fueron sometidos a técnicas de interrogatorio “equivalentes a torturas”.

Además, otra perlita de la democracia representativa que impera en Estados Unidos, es la siguiente: la nación norteamericana cuenta con cárceles flotantes manejadas precisamente por la CIA.  Sí, cárceles flotantes. Son buques civiles o militares en los que son retenidas personas detenidas por los agentes de la CIA, violando la legalidad internacional, lejos del alcance de los medios de información y de las organizaciones de derechos humanos. Estas embarcaciones suelen operar itinerantemente en el océano Índico, más concretamente en torno a la isla británica de Diego García. Los presos son interrogados a bordo de estos buques y luego enviados a centros de detención en terceros países, hechos sustentados en la denominada “guerra contra el terrorismo“.

En septiembre de 2006, el presidente George Bush aseguró que “las cárceles secretas ya están vacías”. Pero las informaciones de la organización de defensa de los derechos humanosReprieve” apuntan a la continuidad de esta práctica ilegal.

Los barcos militares de EEUU acusados de actuar como cárceles flotantes eran, a julio de 2008, los siguientes: USS Bataan, USS Peleliu, USS Ashland, USS Stockham, USNS Watson, USNS Sister, USNS Charlton, USNS Pomeroy, USNS Red Cloud, USNS Soderman y USNS Dahl. 

Es de señalar al respecto que el Gobierno estadounidense ha admitido admite que tiene actualmente detenidas sin cargos en prisiones secretas al menos a 26.000 personas, y las informaciones reunidas indican que desde el 2001 un total de 80.000 pueden haber pasado por ese sistema. La cifra realmente es espeluznante, nada menos que 80.000 detenidos pueden haber sido interrogados en los barcos que Estados Unidos posee en distintos mares del mundo, sin que éstos hayan contado con el más mínimo derecho o resguardo.

En definitiva, operaciones encubiertas, chantajes al más alto nivel, cárceles ilegales y ocultas, torturas y asesinatos a sangre fría, forman parte constituyente de un verdadero arsenal de “actividades” clandestinas llevadas a cabo por la Agencia Central de Inteligencia americana. Al enterarnos de estas realidades, uno no puede menos que meditar que cuesta creerles a los líderes del “Gran país del Norte” cuando hablan de libertad, verdad, respeto a los derechos humanos y a los derechos cívicos, no injerencia en los asuntos internos de otros países, acatamiento a los valores de la democracia, etc. Estas prácticas mencionadas arriba se asemejan, en cambio, a las de un sistema tiránico y no a las de un país avanzado, moderno, en el que cada ser humano sea valorado por su sola condición. 

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