Cary Elena Pando

La inextinguible e incurable fiebre del oro desata una despiadada e irreverente guerra fría hacia la conservación del Medio Ambiente.

Destrucción total de bosques. Contaminación del manto freático. Derroche indiscriminado de los recursos hidráulicos. Contaminación de las aguas de los ríos y el aire, producto del cianuro utilizado en los procesos productivos. Drenaje acido que influye en la salud del hombre. 

Todos estos factores están influyendo, y mucho más, están contribuyendo de forma decisiva en la salud de nuestro Planeta.

Los proyectos megamineros  a cielo abierto, y el ansia de explotación y saqueo del oro, uranio y oros metales por parte de algunas transnacionales poderosas (puede destacarse la Barrick Gold de procedencia anglosajona y radicación canadiense) en países latinoamericanos, están dividiendo comunidades, y solo conllevan a la explotación despiadada de los pueblos latinos de estas regiones, que sin conocimiento previo de lo que acontece, se le niega el derecho como ciudadano, y miembro de la comunidad elegida, de permitir o negarse a la implantación y desarrollo del proyecto minero a llevar a cabo. De la total información  y conocimiento que se le brinden, y que estos pueblos adquieran, dependerá su decisión al respecto. 

Es por ello, que nos toca proclamar, denunciar y divulgar, esta forma arbitraria y despiadada de la explotación de los recursos naturales de estas regiones.  

Lugares como Crucitas, San Carlos, en la zona Norte de Costa Rica (actualmente cerrada por fuerte demanda por parte de órganos ecologistas), Mina de Sipakapa en Guatemala, Tambo Grande en Perú, San Andrés en Honduras, Pueblo Viejo, Cotuí  en  Republica Dominicana, Argentina y otros,  son víctimas de este procedimiento de explotación megaminera a cielo abierto, y lo peor es que no pueden hacer nada contra el poder exagerado e incuestionable de estas empresas. 

Es hora de denunciar cómo se está lacerando al planeta. Es el momento de decir NO a la explotación minera a Cielo Abierto. Ha llegado el momento de exponer qué es una mina de oro, y el impacto sobre el medio ambiente que provoca su forma de explotación. Es hora de unir nuestro grito de ¡Salvemos el planeta!, antes de que sea demasiado tarde.

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