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Cabreo, mucho cabreo, en todo el mundo la gente está cabreada, debe ser por aquello de “donde no hay harina todo es mohína”.

Cuando en muchas casas falta el dinero, cuando no hay trabajo para poder ganarlo, cuando los niños lloran de hambre, entonces la gente empieza a cabrearse.

En primer lugar se enfadan con el gobierno que no impone un orden social más justo.

También lo hacen con los empresarios, muchos de ellos victimas de la crisis.

Con los futbolistas que ganan fabulosas fortunas y no dan palo al agua.

Con el conductor que impide tu circulación.

Se enfadan con los miembros de su familia y los compañeros de su empresa.

Se enfadan con todos.

Pero sobre todo se enfada con los bancos, que no dan créditos a nadie que no sea inmensamente rico.

“No podemos seguir así”. Esta es una de las frases más escuchadas en las tertulias de bar, en conversaciones de vecinos y en confidencias entre amigos.

Vivimos en un mundo cabreado, donde la insatisfacción está muy presente y donde los comportamientos airados tienen cada vez mayor espacio.

El Mundial de Fútbol está al caer, a muchos les preocupa que no haya bastantes partidos, a otros que sean demasiados, cada uno se preocupa por una cosa 

Sudáfrica está siguiendo el ejemplo de España que cuando llegaba Franco a una ciudad, se eliminaba de las calles a los pobres y a las putas, además de efectuar la detención de los opositores y maleantes de costumbre.

Todo parecerá nuevo y brillante, pero aun hay mucha obra sin terminar y aunque se disfracen, los problemas existen y el cabreo entre los sudafricanos pobres es monumental.

Lo mismo pasa en España, aquí ya no se disfraza nada, el cabreo por el tijeretazo está en boca de todos y no se va a olvidar, ni aunque tengamos ocasión de despertarnos todos con triunfo fenomenal de España,

Rajoy intenta hacer de su necesidad virtud, el PP no tiene un euro y con el caso Gürtel en marcha tampoco puede conseguir financiación, como los grandes capitalistas quieren que se acople a la crisis, entonces dice que no hay que gastar mucho en las elecciones, nadie le hará caso, es más si puede sacar dinero de debajo de una piedra, ni siquiera se hará caso el mismo.

Pero esto ha cabreado y mucho a la gente del PP que tiene que enfrentarse al PSOE en las próximas autonómicas y municipales, sospechan y tal vez con razón, que Rajoy quiere guardarse el dinero para su propia campaña, los tiene cabreados en especial a los valencianos de Camps por su falta de apoyo, muchos piensan ya en irse de vacaciones en las próximas generales.

El cabreo entre las PYMES y los autónomos ya es incontenible, están ya pasados de rosca, oírlos es escuchar llamadas a la insumisión fiscal y a la revuelta.

Los funcionarios en público sólo hablan en voz baja, lo mismo sucede con los jubilados, parece que el miedo puede con el cabreo, pero en privado se destapan y la educación se pierde.

Con la SGAE el cabreo ya es de record, está enfadado con ella todo el mundo, se pide que se aclaren sus cuentas y se diga adonde van sus ingresos y sus gastos, pero en lo que coincide todo el mundo, excepto ellos claro, es en pedir su supresión, algunos incluso no se conforman con eso, quieren más, mucho más.

El Consistorio de Castellón prepara una demanda para que le devuelvan los 80.000 euros que ha pagado en concepto de canon digital.

Varios municipios aprueban mociones contra la tasa.

La venganza contra la SGAE se acerca, puede llegar en cualquier momento.

Supongo que el calor del verano suavizará el cabreo, que el mundial acabará ejerciendo su papel y muchas cosas se olvidaran, pero el verano se acaba como siempre y después volverá a incrementarse el paro.

¿Qué pasará entonces?

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