yolandaminguet@yahoo.es

Qué va a pasar con el arraigo es la pregunta que todos los martes nos hacemos mis compañeras abogadas de extranjería y yo mientras comemos.

La modificación de la ley de extranjería que se llevó a cabo el pasado diciembre no incluyó lo que todos temíamos, a saber,  el catálogo de difícil cobertura para la legalización por arraigo. En ese mes respiramos tranquilas, pero la alegría duró poco, puesto que, aunque nadie ha dicho nada, es más que un hecho que en el mes de junio cuando se apruebe el reglamento que desarrollara la ley , se incluirá dicho cambio.

Está claro que nadie se ha parado a pensar en la cantidad de extranjeros que van a quedarse sin poder regularizar su situación, pues sin decirlo, el incluir el catálogo es una forma de acabar con el arraigo. En los últimos trimestres las ocupaciones que el gobierno consideraba eran de difícil cobertura en nuestra comunidad ha sido cero, y actualmente únicamente son los médicos, por tanto, el exigir que el contrato que hay que presentar en el expediente de arraigo sea de un ocupación de difícil cobertura es una manera de acabar con él.

Repito, qué vamos a hacer con los extranjeros que quedarán eternamente ilegales, porque lo que está claro solo unos cuantos optarán por regresar a su país, ya que si en España hay crisis, en sus países todavía hay más, puesto que las ingentes remesas de dinero que llegaban de España ya no llegan.

No sé cuál es la solución, pero desde luego no pasa por crear una bolsa enorme de “ilegales” y abrir expediente de expulsión con efectos recaudatorios pues frecuentemente terminan en una multa de quinientos euros que el extranjero debe pagar.

Tampoco podemos realizar expulsiones masivas ya que no existe presupuesto suficiente para ello, ni encerrarlos en los centros de internamiento, ya que tampoco existe suficiente espacio.

Como digo, no sé cuál es la solución, pero creo que posiblemente sería más fácil exigir visado para todos los países, que condenar a los que ya están aquí a la eterna ilegalidad.

De todas formas, como no está en mi mano, solo queda esperar a que los asesores del gobierno decidan qué nos deparará el futuro. 

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